martes, 14 de abril de 2009

Mil voluntarios gringos y europeos en la mitad del mundo



Ha sido difícil no colocarme más radical, no enfadarme más por la desigualdad y no ser absoluta al pensar que todo lo que estamos viviendo en cuanto a desigualdad, pobreza, marginalidad y falta de oportunidades no se debe en forma exclusiva a la escasez de bondad de los seres humanos.

En Chile trabajaba en medio ambiente, ecología y educación, lo que me hizo una persona apasionada, radical y un tanto desesperanzada, pues saber todo lo que le provocamos al medio ambiente es ver la muerte del planeta lentamente y peor aun saber que somos nosotros mismos quien lo estamos destruyendo.

Cuando llegué a Proniño, me reencontré con la esperanza. Trabajando con niños uno vuelve a tener aliento, vuelve a soñar con ser transparentes y bondadosos como lo fuimos a esa edad. Sentí que aun con mis creencias, mis manos y mi perseverancia, algo podía hacer y que “el sistema” aunque me ahorca, aun no me asfixia.

Acá me ha tocado viajar por trabajo como por vacaciones, y me he topado con muchos voluntarios de los Estados Unidos y de Europa, hemos charlado y a pesar de lo buenas personas que pueden ser, de lo comprometidos que pueden estar (no todos por supuesto) con el trabajo que realizan acá, no puedo dejar de sorprenderme de mala manera cuando escucho como viven los países “desarrollados”. Saber que en Europa pueden trabajar un año, ahorrar y con eso viajar un año o más por Latinoamérica, saber que pueden dejar sus trabajos por uno, dos y hasta cinco años y luego regresar a sus puestos sin problemas, saber de las subvenciones por los embarazos, las regalías que tienen al jubilarse y cómo pueden darse el lujo de pagar por ser voluntarios. Me parece vergonzoso, injusto y hasta poco ético por parte de todos los países del “primer mundo”

¿En qué momento las sociedades se volvieron tan egoístas?, que no han sido capaces de igualar aunque sea mínimamente la calidad de vida de todos los habitantes del planeta, cómo no podemos tender la mano de mejor manera a aquellos que de verdad lo necesita. Cómo no sentir impotencia con todos aquellos que disfrutan de tremendas bondades cuando en mi país y en este mi segundo país, ahora, hay gente que no tiene que comer, con que vestirse, que ni siquiera conoce la capital y que no piensa siquiera en poder llegar a viajar.

Por ahora les puedo decir que en Ecuador (el país ingobernable, como me dijeron ayer) trabajamos duro no solo en la oficina o construyendo casas, sino alimentando sueños, creando esperanza y confiados en que al final el sentimiento básico de hermandad primará en el continente y que este país, al igual que muchos, no necesita ser igual al “primer mundo” sino que necesita potenciar sus mil cualidades, fortalecer su corazón y creer en si mismos, para no perder todo lo que ya malgastaron otros y vienen desde tan lejos a buscar.


Fabi

4 comentarios:

Vicho dijo...

Me alegra la crudeza de la reflexión. Los meses no pasan en vano y ya es hora de empezar a hacer surgir las palabras con las cuales se observa e interpreta lo que se ve.

Desigualdad y miseria, otra manera de interpretar la globalización de la riqueza y la nacionalización de la pobreza, ¿serán aquellos voluntarios europeos reflejo de aquella realidad?.

Bueno, a no perder la entereza pues cada vez más se hace necesario comunicar para rescatar aquellas cualidades y los corazones.

Desde acá un abrazo a Uds. y su punto de vista.

Darío y Rocío dijo...

Lo que molesta no es que se den esos "lujos", lo que molesta es que no se den cuenta de que esos lujos se los pueden dar porque estructuralmente, estamos mal distribuidos. Que para que ellos tengan su sistema de protección social y seguros de cesantía, a nosotros nos tienen que reventar con el precio de las materias primas... Es el pecado estructural del que todos somos responsables.

Y más duele cuando, despues de sus voluntariados, se ponen a viajar por Ecuador, llegan a Otavalo y regatean (en su propia moneda!!)para que el indígena le baje el precio de esa maravillosa chompa que en su pais vale 1000 dólares (y que los paga!) de 100 a 50, sólo porque es entretenido regatear y forma parte de "nuestra" cultura.
No sé cuantos pensamos, estando en Otavalo, no cuanto estamos dispuestos a pagar (¿Cuanto me da?), si no cuanto realmente vale el trabajo del artesano......
Eso pos, Fabi.

El sistema no nos mata ni nos ahoga, nos hace más fuertes para luchar. Este es el milagro de nuestra latinoamérica. Que no nos damos por vencidos. Que, cagados como estamos, seguimos palpitando y sangrando.

patricia laso dijo...

Gracias Fabi por tu posteo... es una buena invitación a reflexionar, a no permanecer indiferentes, despertar nuestra pasionaes por las causas que valen la pena, por esas causas que son también nuestras.
Un abrazo grande para tí, la cata y el Flaco.
Pati

anna santi dijo...

Fabi, como europea no puedo dejar de decir algo. No sé de dónde serán los europeos que te encuentras, pero aquí hay muchísima gente que sufre mucho para llegar a fin de mes. Muchos jubilados sobreviven con la mínima pensión que reciben y muchos jóvenes no pueden darse grandes viajes. Otro tema es que uno, que viva con los padres, decida trabajar un año ahorrando y luego darse el viajecito, pero eso no implica que sea una sociedad egoista.
Por supuesto que el mundo está fatal repartido y que aquí existen más derechos que en otros lugares, pero creo que hay que valorar las acciones de las personas a partir de la situación en la que viven. Si deciden destinar su plata a viajar por Latinoamérica y ser voluntarios, creo que no se merecen una crítica porque con el mismo dinero podrían estar tranquilamente de vacaciones en París. Además así será más fácil que veamos lo que dicen Rocío y Darío, que nos podemos dar los lujos a costa de la mala situación de buena parte del mundo.

Entiendo tu indignación, ves más allá, Fabi, que sacarás más provecho de tu reflexión.
Adelante con tu pega que vale mucho la pena. Y esas reflexiones te hacen y nos hacen crecer para ir creando este mundo justo y libre en el que nosotros creemos.

Un abrazo de tu pana!!!!
Anna la catalana